Nuestro nombre

El logotipo de MOREANA | Abogados y Economistas se inspira el cubo de Necker, la ilusión óptica publicada por primera vez en 1832 por el cristalógrafo suizo Louis Albert Necker. Es la representación gráfica de un cubo realizada de tal manera que el cerebro humano tiene dificultad para interpretar la disposición de cada una de sus caras. El cubo, ¿está visto desde arriba a la izquierda y por tanto tiene su cara frontal abajo a la derecha del dibujo? ¿O por el contrario está visto desde abajo a la derecha y por tanto lo que se enfrenta al observador en primer plano es la cara que parece situada arriba a la izquierda?

Buena parte de los problemas a los que se enfrentan cada día los profesionales que integran MOREANA | Abogados y Economistas suelen presentar esa misma complejidad inicial: los datos iniciales proporcionados por el cliente no conforman una realidad coherente, y no resulta clara cuál es la perspectiva correcta e integradora que dé sentido al conjunto. Es sólo el esfuerzo consciente, la recopilación paciente de información y la cuidadosa selección de los datos relevantes, y el acercamiento al asunto desde diversos puntos de vista, lo que abre la puerta al diseño de la solución idónea para el cliente. Así procuramos trabajar en MOREANA | Abogados y Economistas.

Ese proceso de trabajo, desde la inicial toma de contacto con el caso, hasta la elaboración y ejecución de la solución óptima y a la medida del cliente concreto, está representado por la aplicación de distintos tonos de azul en el logotipo: empezando por uno muy claro a la izquierda, y progresivamente en el sentido de las agujas del reloj unos azules cada vez más intensos. La conclusión de ese proceso está representada por el cuadrado central, en un color rojizo que destaca sobre los azules que lo circundan.

En cuanto al nombre de la firma, MOREANA | Abogados y Economistas toma su nombre del insigne escritor, jurista y político inglés Tomás Moro (1478 – 1535). MOREANA | Abogados y Economistas pretende así rendir un homenaje e inspirar su actividad en la imagen de un hombre que fue, en lo personal el mejor amigo para sus amigos, el mejor padre para sus hijas, y el mejor marido para su esposa; en lo profesional un insigne y riguroso jurista, primero, y un egregio político después; y en el aspecto ético y moral, el más fiel servidor de su Rey y de su Dios: tanto que, cuando Enrique VIII buscó forzar su voluntad para hacerle actuar contra su conciencia, Moro escogió arrostrar la prisión y la muerte antes de transigir con la indignidad.