Quiénes nos inspiran

El famoso teólogo y luego Papa Joseph Ratzinger dijo, en frase preñada de sentido, que “cada uno es aquello para lo que tiene tiempo”. Pues contando con que la vida, y especialmente la vida moderna, nos somete a un continuo bombardeo de urgencias y compromisos –familiares, sociales y profesionales— son precisamente las opciones personales y culturales que cada uno conscientemente adopta las que mejor le definen y las que mejor orientan su quehacer diario.

Ese principio es aplicable no sólo a los individuos sino también a los conjuntos de personas que se unen en torno a un proyecto común. Por eso, para definir qué principios guían la labor de los profesionales que integran MOREANA | Abogados y Economistas, resulta esclarecedor considerar quiénes nos inspiran en nuestro trabajo. No sólo en el mundo del Derecho y la Economía, sino sobre todo en cualquier otro campo en el que alguien haya marcado la diferencia. Pues para no convertir la especialización en cortedad de miras, es preciso mirar más allá, con perspectiva.



Here’s to the crazy ones.

Esta se la dedicamos a los locos.

The misfits. The rebels. The troublemakers.

A los inadaptados. Los rebeldes. Los problemáticos.

The round pegs in the square holes.

A los que no encajan en los moldes.

The ones who see things differently.

A los que ven las cosas de otro modo.

They’re not fond of rules. And they have no respect for the status quo.

A ellos no les van las reglas, ni tienen consideración alguna por el status quo.

You can quote them, disagree with them, glorify or vilify them.

Les podrás citar o estarás en desacuerdo con ellos. Podrás alabarlos o denigrarlos.

But the only thing you can’t do is ignore them.

Lo único que no podrás hacer es ignorarlos.

Because they change things.

Porque son los que cambian las cosas.

They push the human race forward.

Los que hacen que la humanidad avance.

While some may see them as the crazy ones, we see genius.

Aunque algunos los consideren locos, en ellos nosotros vemos la genialidad.

Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do.

Porque son precisamente aquellos que están lo bastante locos como para pensar que pueden cambiar el mundo, los que al final lo cambian.

A los que nos conocen no les extrañará que entre los que nos inspiran se encuentre Steve Jobs (1955 – 2011), el carismático fundador del gigante informático Apple. Tan soñador como pragmático; tan capaz de concentrar todas sus energías en un proyecto como en ocasiones de ser errático y contradictorio; extremadamente inteligente y a veces convencido de las ideas más peregrinas. Pero en todo lo que hizo buscó apasionadamente la perfección y la belleza, tanto en el conjunto como en los detalles más pequeños, y así revolucionó cuantos sectores tocó: se tratase de equipos informáticos como el Macintosh, de reproductores de música como el iPod o teléfonos como el iPhone, o de la música y la animación: ahí están la tienda on-line de música iTunes o el celebérrimo estudio de animación Pixar. De hecho, Steve Jobs veía su trabajo como una forma de cambiar el mundo para mejor: de ahí salió la famosa frase con la que convenció a John Sculley, entonces CEO de Pepsi, para incorporarse a Apple en 1984: “Do you want to keep on selling sugared water, or do you want to change the world?” [¿Quieres seguir vendiendo agua con azúcar, o quieres cambiar el mundo?]. Así procuramos cambiar a mejor el mundo en MOREANA | Abogados y Economistas: con nuestro trabajo diario, caso a caso, persona a persona. Hoy, ahora, aquí.

Tomás Moro (1478 – 1535): Jurista, ensayista y poeta, político… ¡y aun así santo! Tomás Moro fue a man for all seasons, como lo llamó la obra de teatro de Robert Bolt, luego llevada con gran éxito al cine por Fred Zinemann. Nuestra firma toma su nombre de un hombre que fue, en lo personal el mejor amigo para sus amigos, el mejor padre para sus hijas, y el mejor marido para su esposa; en lo profesional un insigne y riguroso jurista, primero, y un egregio político después; y en el aspecto ético y moral, el más fiel servidor de su Rey y de su Dios: tanto que, cuando Enrique VIII buscó forzar su voluntad para hacerle actuar contra su conciencia, Moro escogió arrostrar la prisión y la muerte antes de transigir con la indignidad.

Puestos a buscar inspiración en sitios heterogéneos, parece grotesco pretender que una firma de abogados y economistas pueda inspirarse en un personaje de cómic como Spiderman. Pero lo que es poco conocido es el hecho de que su creador, Stan Lee, quiso imprimir en su personaje, como en el resto de sus criaturas de ficción, una concepción de la moral y la responsabilidad que no admitía medias tintas. Frente al dictum de Lord Acton de que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, o el hobbesiano “el hombre es un lobo para el hombre”, el código ético del hombre – araña se resume en la frase de que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” [http://www.abc.es/20120707/cultura/abci-spiderman-tioben-201207061559.html]. En la medida en que la labor de nuestra firma pueda ponernos en posiciones de responsabilidad para con nuestros clientes o la sociedad en su conjunto, preferimos esa visión positiva de la trascendencia de lo que hacemos o dejemos de hacer.

El mundo de los literatos y los artistas también proporciona ejemplos inspiradores para nuestro trabajo, personas que supieron dar lo mejor de sí mismos en circunstancias nada halagüeñas. Así Irene Némirovsky (1903 – 1942), la escritora de origen judío y conversa al catolicismo en su madurez, que en sus obras mostró una asombrosa evolución desde el cinismo y el desencanto de unas novelas iniciales influidas por una infancia desdichada, hasta la serenidad y la compasión, la equilibrada perfección, de su obra cumbre, Suite Francesa. Obra ésta inconclusa, escrita apresuradamente en un cuaderno mientras, exiliada en el campo francés con su marido y sus dos hijas, esperaba ser capturada cualquier día por los nazis y llevada a morir en un campo de concentración, como efectivamente sucedió. O Pavel Florenski (1882 – 1937), el sacerdote, científico, teólogo y literato ruso ortodoxo. Llamado por muchos el Leonardo da Vinci del siglo XX, en sus Cartas de la prisión y de los campos Florenski nos legó, desde su estancia en el campo de trabajo de Solovsky (el primero de los muchos creados por Stalin), un estremecedor ejemplo de rigor científico en las condiciones más difíciles, de atención al detalle y la belleza en un ambiente imposible, de altura de miras y preocupación por los demás (sus compañeros en el campo de trabajo, y sobre todo su familia), aun bajo la bota de uno de los regímenes más mortíferos de la historia y por encima de las miserias de uno de los lugares más inhóspitos del mundo.

 

En otro orden de cosas pero también dentro del mundo de las artes, nos quedamos con dos frases de dos artistas de primera línea, tan admirados en su labor artística como criticables en tantos aspectos de su vida. Por un lado el cineasta danés Lars von Trier  (1956), con esa memorable frase, que puede parecer inesperada en un director como él, de que “sólo improviso después de haberlo preparado todo a conciencia”. Por otro el malagueño universal Pablo Picasso (1881 – 1973), que afirmaba: “no sé si la inspiración existe, pero si existe, me pilla siempre trabajando”.

 

Aunque como es lógico la lista podría alargarse, cerramos esta sección con la referencia al filósofo francés Jean Guitton, (1901 – 1999). De su vastísima obra nos quedamos con una reflexión atinadísima para nuestra época, en la que la saturación de datos propiciada por la explosión de las tecnologías de la información y la comunicación hace tantas veces difícil encontrar un agarradero sólido. De ella extraemos en MOREANA | Abogados y Economistas la lección de que la tecnología, que por supuesto utilizamos profusamente en nuestra firma para mejorar sin cesar los procedimientos de gestión y llevanza de los asuntos que se nos encomiendan, nunca puede sustituir el elemento humano:

 

Creo que de nuevo tenemos derecho a esperar. La técnica también puede tener una virtud liberadora. Imagine que quiere estudiar la más mínima cuestión. Internet le saca inmediatamente sobre el tema once mil trescientas ocho referencias en treinta y cinco lenguas. Duración media de la comprobación integral del informe: veinte años de trabajo a tiempo completo. Con las normas y los escrúpulos del erudito: imposible de hacer. Así, pues, primero: la técnica permite la movilización instantánea de todo el capital intelectual existente; segundo, el crecimiento del número de autores y la acumulación constante de sus escritos hace crecer la masa del material susceptible de examen, sobre cualquier tema, muy por encima de los límites de lo humanamente posible; tercero, los progresos en la construcción de memorias electrónicas hacen inútil el trabajo de memorización especializada. Los únicos recursos raros e irremplazables serán la intuición, la crítica, la meditación, la síntesis y la invención. Mediante la técnica nos curaremos de la acumulación por exceso de acumulación. Nos curaremos del exceso de especialización por el exceso mismo de especialización.

Jean Guitton, Mi testamento filosófico, Encuentro, Madrid 1998, pág. 124.